La moda ha evolucionado tanto que los límites de qué está bien visto o no llevar en cada ocasión se han desdibujado. También han cambiado de forma radical muchos de los contextos laborales, convirtiéndose en ambientes relajados en los que prima la comodidad por encima de la “etiqueta”.

Lo que no ha cambiado es el hecho de que, llevemos lo que llevemos puesto, son suficientes 7 segundos para que nuestros interlocutor conforme una primera impresión de nosotros, compuesta en un 75% por lo que percibe en nuestra imagen. De ahí la importancia de conocer no sólo qué puede ser más adecuado vestir en cada ocasión, sino también qué nos favorece y nos ayuda a comunicar confianza, seguridad y, sobre todo, profesionalidad.

Do’s y dont’s para mujeres

El abanico de posibilidades es tan amplio que resulta complicado acotar las mejores prendas para acudir al trabajo. Además, las prendas se ven muy influenciadas por las tendencias de cada temporada; donde antes reinaban las faldas por la rodilla, los tacones, los trajes de chaqueta y los complementos poco llamativos, ahora lo hacen las blazers, los vaqueros y las camisetas básicas conjuntadas con algún elemento llamativo que complete el look.

Sin embargo, en determinados contextos siguen siendo imprescindibles los maquillajes naturales, los trajes, vestidos midi y complementos sencillos y los tacones no demasiado altos. Los colores oscuros o neutros dominan este ámbito, en el que la elegancia y la discreción son un must.

En la mayor parte de pequeñas, medianas e incluso algunas grandes empresas no existe un “dress code” que los trabajadores deban seguir, así que en estos casos, queda a gusto y buen criterio de la persona en concreto. Pero siempre hay prendas a evitar en los entornos laborales:

  1. Las faldas cortas.
  2. Llevar demasiado escote.
  3. Tacones excesivamente altos.
  4. Joyas demasiado llamativas.
  5. Usar vaqueros cuando se van a mantener reuniones importantes.
  6. Usar prendas tipo “crop top” o similares, que resultan demasiado casuales para el entorno laboral.  

Do’s y dont’s para hombres

Cuando pensamos en cómo debe vestir un hombre para ir a la oficina, lo primero que se nos viene a la cabeza es un traje de chaqueta. Sin embargo y, al igual que ha pasado con la etiqueta femenina, los conjuntos “socialmente admitidos” en el contexto laboral para los hombres también han variado.

Aunque sigue siendo fundamental contar con, al menos, un traje de chaqueta para reuniones importantes y una blazer, lo más habitual hoy en día es acudir a trabajar en vaqueros, con “chinos” o en pantalón de vestir. Las camisas y los polos siguen reinando, aunque la corbata ha quedado más relegada. Si pensamos en zapatos, se recomiendan zapatos de cordón, los más que socorridos mocasines e incluso ciertos tipos de deportivas y botines.

Independientemente de que decidamos llevar puesto cuando vayamos a trabajar, siempre debemos cumplir una premisa: elegir aquello que nos haga sentir bien, cómodos y que expresen la mejor versión de nosotros mismos. De eso sabe mucho Roberto Sánchez, Style Coach con numerosos años de experiencia a sus espaldas. Si quieres aprender más sobre cómo sacarle todo tu potencial a la ropa que vestir en el trabajo, recuerda que puedes acudir el miércoles 11 de abril, a las 16.00h, a su charla “Vístete de éxito”, que se celebrará en el coworking de última generación CooLab, recientemente inaugurado en Boadilla del Monte. 

¿Quieres saber más?

Descubre una nueva forma de trabajar en un entorno lleno de creatividad y talento. ¡Escríbenos y resolveremos todas tus dudas!