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Coworking en España: datos y estudios que confirman su crecimiento

El coworking dejó de ser una tendencia experimental hace años. Hoy es un segmento consolidado del mercado inmobiliario y laboral español, con informes sectoriales que lo analizan edición tras edición. Repasamos las cifras más relevantes para entender el tamaño real del sector, quién lo utiliza y hacia dónde se dirige.

Aviasmos que los datos de este artículo proceden de informes sectoriales como “El estado del coworking en España”, elaborado por Coworking Spain, y análisis de consultoras inmobiliarias como CBRE. Las cifras pueden variar ligeramente entre ediciones y metodologías, por lo que se presentan como orientativas y no como dato oficial único.

Cuántos espacios de coworking hay en España y cómo ha crecido el sector

Según las últimas ediciones del informe de Coworking Spain, España cuenta actualmente con algo más de 1.000 espacios de coworking activos, repartidos por todo el territorio, y ha superado por primera vez el millón de metros cuadrados de superficie operativa dedicada a este tipo de espacios.

El crecimiento es especialmente llamativo si se compara con el punto de partida: en 2012, el sector apenas sumaba unos 100.000 metros cuadrados en toda España. En poco más de una década, la superficie dedicada al coworking se ha multiplicado por diez, y el informe más reciente confirma un crecimiento adicional de en torno al 7% respecto a la edición anterior.

El tamaño medio de un espacio de coworking en España se sitúa en torno a los 700-800 metros cuadrados, aunque en las grandes ciudades esta cifra suele ser notablemente superior.

Madrid y Barcelona: los grandes hubs, pero no los únicos

Madrid y Barcelona concentran la mayor parte de la oferta nacional, con varios cientos de espacios entre ambas y varios centenares de miles de metros cuadrados de superficie conjunta. Sin embargo, los propios informes del sector señalan que estos dos mercados empiezan a mostrar síntomas de saturación, lo que está impulsando el crecimiento hacia ciudades secundarias y hacia zonas periféricas bien conectadas dentro de las propias áreas metropolitanas.

Ciudades como Valencia, Málaga o Sevilla aparecen de forma recurrente entre las siguientes plazas en número de espacios, y el propio sector habla de una tendencia de descentralización: cada vez es más habitual encontrar coworkings de calidad fuera del centro estricto de las grandes capitales, en zonas con buena conectividad pero menor saturación y, a menudo, mejores condiciones de parking y tranquilidad.

¿Quién trabaja en un coworking? El perfil del usuario en España

Los análisis del sector coinciden en que los autónomos y freelancers siguen siendo el grupo más numeroso de usuarios de coworking en España, en torno al 40% del total, atraídos sobre todo por la profesionalidad, el networking y los servicios que no pueden replicar trabajando desde casa.

Las startups y pequeños proyectos empresariales representan otro bloque importante de usuarios, en torno al 30%, valorando especialmente la flexibilidad de los contratos y la posibilidad de escalar el espacio a medida que crece el equipo.

El tercer gran segmento, en crecimiento sostenido en los últimos años, son las empresas medianas y grandes, que utilizan el coworking como parte de estrategias de trabajo híbrido, descentralización de equipos y optimización de costes inmobiliarios, lo que ha impulsado especialmente la demanda de oficinas privadas dentro de espacios de coworking.

Cuánto cuesta un coworking en España: precios medios

Los precios varían mucho según ciudad, ubicación y servicios incluidos, pero los informes del sector ofrecen algunas referencias útiles. Tanto en Madrid como en Barcelona, el coste medio de un puesto fijo se mueve, según la edición del informe, en una franja de entre 195 y 245 euros al mes.

En mercados algo más asequibles, los precios son mucho menores… lo que demuestra que los precios fuera de las dos grandes capitales suelen ser más competitivos.

Del coworking independiente a las grandes cadenas: el papel del coworking corporativo

El mercado español está cada vez más marcado por la presencia de grandes operadores internacionales y nacionales (IWG con sus marcas Regus y Spaces, Aticco, WeWork o Utopicus, entre otros), que concentran una parte muy significativa de la superficie total del país.

Al mismo tiempo, el informe más reciente del sector habla de una facturación agregada que ronda los 400 millones de euros y describe una fase de “madurez” del mercado: el crecimiento ya no se mide solo en número de aperturas, sino en rentabilidad por metro cuadrado y en la capacidad de cada operador de combinar bien puestos flexibles y oficinas privadas.

Qué significan estos datos para quien busca un espacio de trabajo flexible

Más allá de las cifras concretas, el mensaje de fondo es claro: el coworking en España ya no es una moda ni una solución de nicho para freelancers. Es una opción consolidada que utilizan por igual autónomos, startups y grandes empresas, y que sigue creciendo en superficie, ingresos y diversidad de usuarios.

La tendencia de descentralización hacia zonas periféricas bien conectadas es, además, una buena noticia para quien busca coworking fuera del centro saturado de las grandes capitales: suele implicar mejor relación calidad-precio, más facilidad de aparcamiento y espacios diseñados con criterios más recientes.

CooLab y la tendencia de coworking de proximidad en la zona oeste de Madrid

CooLab se sitúa precisamente en esa línea: un coworking de gestión independiente en Boadilla del Monte, en plena zona oeste de la Comunidad de Madrid, que combina la cercanía a Aravaca, Majadahonda, Pozuelo de Alarcón y Villaviciosa de Odón con una comunidad de tamaño humano, lejos de la masificación de los grandes centros corporativos del centro de la capital.

Si los datos del sector confirman algo, es que cada vez más profesionales y empresas valoran esa combinación de cercanía, comunidad y buena relación calidad-precio frente a la saturación de las grandes torres de coworking.

Los datos confirman lo que muchos coworkings independientes ya intuíamos desde hace tiempo: el sector ha pasado de ser una alternativa minoritaria a convertirse en una pieza estable del mercado laboral español.