Design Thinking, una metodología de pensamiento que te permite obtener ideas innovadoras, a partir de entender y dar solución a las necesidades reales de los usuarios.

Es la forma de trabajo empleada por los diseñadores de producto, de ahí el nombre de “Pensamiento de Diseño” o Design Thinking.

Este tipo de sesión nos permite sacar conclusiones para mejorar la eficiencia en los procesos profesionales.

 

¿Cómo funciona el Design Thinking?

Para desarrollar la metodología Design Thinking es necesario tener en cuenta los siguientes puntos:

  • Materiales: Herramientas de diseño sencillas y al alcance de cualquier persona. Rotuladores, hojas de papel, post-its, lápices de colores, pegamento y una cámara de fotos. El uso de estos materiales se basa en potenciar el pensamiento visual de las ideas, a través de formas, imágenes y diferentes colores.
  • El equipo: el trabajo en equipo en esta metodología es imprescindible, por lo que hay que formar un equipo de personas, cuanto más diversas mejor, así se podrán contrastar opiniones y puntos de vista diferentes.
  • El espacio: necesitamos contar con un espacio diáfano compuesto por mesas de trabajo redondas, con las paredes despejadas y en las que se pueda plasmar las ideas que vayan surgiendo. Un lugar luminoso e inspirador, donde nos sentamos cómodos y con ganas de afrontar el proyecto.
  • La actitud: a este tipo de dinámica es necesario acudir con una actitud positiva y con la mente abierta, dispuesto a ser curiosos, innovadores y creativos. Perder el miedo a equivocarnos y convertir los errores en oportunidades.

 

¿Cómo llevar a cabo la metodología Design Thinking?

El proceso se compone de 5 etapas diferenciadas. No hace falta que sean consecutivas, se puede saltar de una a otra, según convenga. A lo largo del proceso se irá afinando el contenido hasta dar con la solución que se está buscando.

  1. Empatiza: La primera fase del Design Thinking consiste en empatizar con el público sobre el que esté tratando la dinámica y sobre el que se quiera realizar la sesión. Poniéndose en el lugar de la persona, intentando entender sus necesidades, sin perder de vista los objetivos del proyecto. Se identificarán problemas cuyas soluciones sean claves para conseguir un resultado innovador.
  2. Idea: Esta segunda fase consiste en realizar un ‘brainstorming’ de ideas sobre soluciones que aportaremos a la sesión. Cualquier idea es bienvenida, ya que, aunque en un principio una idea pueda no parecer útil, seguramente al final aportará valor.
  3. Prototipa: Usamos el ‘brainstorming’ de ideas de la fase anterior para construir soluciones reales. Se harán prototipos que nos ayuden a definir los problemas y que los transformen en ideas palpables.
  4. Testea: En la última fase de la metodología Design Thinking se pondrán en práctica las ideas que se hayan concluido en las fases anteriores, a modo testeo con personas reales, para comprobar si efectivamente las soluciones concluidas son la clave que provocarán el éxito de la sesión.

 

Tras el desarrollo de estas 5 fases obtendremos las soluciones que se podrán aplicar a personas reales y cumpliremos con el propósito de la metodología Design Thinking.

¿Te animas a probarlo?

 

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